Entre el trabajo, la vida cotidiana, las frustraciones y todas esas ideas que rondan mi cabeza sin materializarse, siempre termino pensando en lo mismo: ¿por qué no estoy trabajando en mis propias ideas? ¿Por qué siento que no tomo la iniciativa con algo que es mi verdadera pasión? Los días pasan, sigo inmerso en la rutina y no despego con mis proyectos personales. Esa es una pregunta que me hago a diario, que me da vueltas en la mente y que aún no logro descifrar del todo.

La realidad es que amo la fotografía y amo hacer videos; llevo años dedicándome a esto. Lo hago constantemente para mis clientes, entrego resultados y cada día aprendo algo nuevo. Pero cuando se trata de los proyectos propios, esos que nacen de una inquietud personal y que yo mismo quisiera dirigir, simplemente no avanzo. Es como si mi energía creativa se enfocara tanto en el trabajo comercial que a veces siento que me quedo sin combustible para lo mío.

Esta semana he pensado mucho en Extraordinarios, ese proyecto personal de retratos que comencé hace unos meses. Hice la primera sesión, fluyó, y de repente, ahí me detuve. Me desmotivé totalmente, me dejé ganar por el sobrepensamiento. No logré sostener el ritmo y dejé de planear las siguientes sesiones, a pesar de contar con personas valiosas que ya me habían dicho que sí y estaban dispuestas a participar. Me frustra saber que el freno lo puse yo mismo.

Y ahora, casi de forma instintiva, mi mente solo piensa en hacer videos: documentar mi vida diaria, grabar a otra gente, capturar el movimiento de lo que me rodea. Pero no logro aterrizarlo, me cuesta descifrarme como profesional en este momento de transición y no entiendo bien qué me pasa.

Quiero salir a flote sin sobrepensar tanto cada detalle. Quiero romper este bloqueo creativo sin sentir temor o culpa por darme cuenta de que, tal vez, por ahora no quiero hacer más fotos estáticas, sino enfocarme en contar historias a través del video. A veces me cuestiono si es culpa del contenido que consumo últimamente, si el algoritmo nos está empujando a seguir tendencias en lugar de permitirnos tener un verdadero libre albedrío creativo. Sin embargo, lo único que sé con certeza es que ahora mismo quiero hacer video, ya sea empuñando mi cámara o simplemente usando mi móvil.

No sé exactamente qué pasos seguir a partir de ahora, y por primera vez quiero aceptar esa incertidumbre. Voy a permitirme parar, frustrarme si es necesario, y comenzar de nuevo. Quiero empezar a registrar este proceso, soltar las expectativas y ver mis avances a través de este blog.